La
Bartola

La viña La Bartola se encuentra en un leve alcor frente a La Perdida y tiene dos hitos que la diferencian, uno de los extremos de la yasa de La Perdida y un viejo guardaviñas que no esconde las huellas de los corzos y jabalíes que frecuentan el lugar cuando amanece o se pone el sol, momentos de extrema belleza. Para llegar a La Bartola hay que moverse por otro camino sinuoso de los campos queleños salpicado de cañizales, almendros, cerezos y olivos, una biodiversidad que confiere a este territorio una expresividad única en la viticultura riojana.

El suelo de La Bartola
es árido, arenoso
y con poca piedra

Las cepas de La Bartola son viejas, orgullosas, enhiestas y poderosas. Su suelo es árido, con pocas piedras y muchas arenas, con losas de arcillas viejas que se resquebrajan al trabajarla. Produce unas uvas sanas, repletas de aromas y color como son las clásicas garnachas de viñedos viejos de Rioja Oriental. Es fácil disfrutar de animales salvajes como corzos y jabalíes al amanecer o atardecer que se alimentan de los brotes o los frutos según la estación. El suelo de La Bartola es árido, arenoso y con poca piedra, con losetas de tierra que se resquebrajan como un hojaldre cuando se trabajan. Estas garnachas celestiales son valientes y ofrecen color, aroma y una excelente finura.

Quel

Cepas orgullosas
y amorgonadas

Las cepas de garnacha que la componen son fuertes, viejas y elevadas, con numerosos morgones ya bien formados, resistiendo a los veranos cálidos sin más necesidad de agua que la que es capaz de absorber la tierra durante las lluvias de otoño y primavera.

Datos técnicos

Paraje Viñedo La Bartola
Altitud 620 m.
Variedad Garnacha
Superficie 0,6 Ha.
Conducción Vaso
Año de plantación 1993
Marco de plantación 2.80 x 1.10 m.
Textura suelo Franco-arenosa
23.8% Limos, 61.2% Arena, 15% Arcilla
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Mi Lugar

2018

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