Ecosistema
Queirón

En Bodegas Queirón concebimos la excelencia vitivinícola no como un logro técnico aislado, sino como el fruto inevitable de un respeto absoluto e incondicional hacia el entorno natural que nos acoge. Bajo la dirección técnica de Leticia Pérez Cuevas, custodiamos una constelación de viñedos situados en las cotas más elevadas de la Sierra de Yerga, en el corazón de Quel (Rioja Oriental). Allí, la altitud, la orientación solar y una biodiversidad viva y compleja se erigen como los verdaderos pilares de nuestra identidad territorial.

No aspiramos a reinventar el oficio. Nuestra vocación es honrar la tradición ancestral y preservar la vitalidad de la tierra. Practicamos una viticultura de mínima intervención, enriquecida con herramientas de precisión tecnológica, para que cada vino sea expresión auténtica y fiel de su paisaje de origen. Nuestro compromiso se resume en un principio esencial e irrenunciable: legar a las generaciones futuras un territorio al menos tan sano, equilibrado y hermoso como el que heredamos.

Ecosistema Queirón, viña La Pasada
El viñedo de La Pasada, en las cumbres de la Sierra de Yerga, en Quel. Diez hectáreas de tempranillo en uno de los lugares más agrestes y escondidos de Rioja Oriental.

La altura como aliada estratégica

Todos los viñedos de Queirón se encuentran entre los 600 y los 800 metros de altitud, mayoritariamente orientados a carasoles que ascienden desde el lecho del río Cidacos hasta las cumbres más agrestes de la Sierra de Yerga. Esta decisión estratégica, impulsada décadas atrás por Gabriel Pérez, constituye hoy el eje sobre el que pivota toda la filosofía de la bodega.

«Aprovechamos nuestros viñedos en altura para obtener la máxima calidad de la tempranillo, la garnacha, la graciano y la tempranillo blanca», explica Leticia Pérez Cuevas. La altitud no solo aporta frescura y tensión a los vinos: es, además, una poderosa aliada de la sanidad vegetal. Por ello, la apuesta de Queirón es inequívoca: todos los viñedos serán ecológicos. Varios ya lo son; el resto se encuentra en un proceso de transición de cinco años.

Cuando tratamos las viñas, utilizamos exclusivamente elementos que existen de manera innata en la naturaleza. Ningún producto sintetizado en laboratorio ni modificado genéticamente. De este modo alcanzamos un doble objetivo: respetamos al máximo el medio ambiente y, al mismo tiempo, ayudamos al ecosistema a generar su propia inmunidad natural, elevando la calidad intrínseca de la uva.

En los viñedos en transición aplicamos lucha integrada mediante técnicas de confusión sexual: difusores que emiten la feromona de la hembra de polilla del racimo. El macho, desorientado por la saturación feromonal, no localiza a la hembra; ésta no es fecundada y no pone huevos. Así se interrumpe el ciclo biológico y se elimina el riesgo de segunda y tercera generación, reduciendo drásticamente la incidencia de botrytis al no existir heridas en los granos.

Leticia Pérez Cuevas
Leticia Pérez Cuevas, responsable de viticultura y enamorada de la biodiversidad.

Las bases del trabajo de Queirón en el ámbito de la Agroecología son un reflejo exacto de los objetivos del Simposio sobre Agroecología (FAO-2018).

  • 1.- Preservar las calidades de los suelos
  • 2.- El desarrollo de la biodiversidad
  • 3.- Disminución al máximo de los productos fitosanitarios
  • 4.- Gestión racional de los recursos hídricos
  • 5.- Desarrollar la utilización del biocontrol
  • 6.- Desarrollo de una genética de la vid lo más adaptada posible a cada espacio
  • 7.- Gestión racional de los recursos
  • 8.- Gestión racional de la energía
  • 9.- Preservar la calidad del aire
  • 10.- Atenuación y adaptación a los efectos del cambio climático

El suelo como base
de la pirámide de la vida

Entendemos el suelo y su biodiversidad como el fundamento de toda la vida del viñedo. Por eso lo cuidamos con esmero: analizamos a fondo sus características, disminuimos el laboreo y permitimos el desarrollo de cubiertas vegetales espontáneas.

Estas cubiertas cumplen múltiples funciones: reducen la erosión provocada por las lluvias, aportan nutrientes y materia orgánica, mejoran la estructura del suelo, activan su riqueza microbiana y generan una competencia natural que limita el vigor de la vid. Como consecuencia, evitamos despuntados y operaciones mecanizadas que generarían emisiones de CO₂. Los restos de poda se trituran in situ, reduciendo además el riesgo de incendios.

Parte de los nutrientes que aportamos al suelo proceden de mantillo de champiñón y seta de plantas de compostaje cercanas: un ejemplo perfecto de economía circular que reutiliza un recurso local de primera calidad mientras nutre nuestros suelos.

Durante los meses de invierno, la fauna salvaje y la ganadería pastan libremente entre las viñas, alimentándose de hierbas y restos vegetales. Esta convivencia ancestral refuerza el equilibrio del ecosistema.

Viñedos de altura, viña La Pasada
El respeto por la sostenibilidad de los viñedos y su entorno es esencial en la filosofía de Queirón.

Más allá de estas premisas, Queirón mantiene más de cincuenta hectáreas de pinares que contribuyen a reducir la huella de carbono, evitar la erosión y frenar la desertificación de zonas que de otro modo quedarían abandonadas. La bodega ha apostado de forma decidida por la energía solar, la agricultura de precisión y el residuo cero.

Paralelamente, desarrollamos proyectos de investigación que nos permiten comprender con mayor profundidad lo que ocurre en nuestros viñedos: análisis de vigor, humedad y estado sanitario mediante imágenes satelitales; ensayos con distintos tipos de cubiertas vegetales adaptadas a cada suelo; e investigación sobre el aumento natural de resveratrol en la uva.

La voz de quien cuida la tierra

Como resume Leticia Pérez Cuevas:

«No queremos reinventar lo ya inventado. Creemos en las formas de hacer de los viticultores de nuestro pueblo, en su tradición de respeto hacia la naturaleza y en sus saberes ancestrales. Nuestros padres y abuelos apostaron decididamente por elaborar vinos en la Rioja Oriental y por conservar sus viñedos y sus tierras en una época en la que esta zona carecía del prestigio actual —en algunos casos incluso era menospreciada—. Sin embargo, perseveraron con firmeza y visión de futuro.

Nuestra meta es que nuestros hijos encuentren nuestros viñedos al menos tan sanos y hermosos como nos los han legado nuestros antepasados.»

Cubiertas vegetales en viña La Pasada
Cubiertas naturales en uno de los viñedos de la bodega Queirón.
Pinares en viñedo La Pasada
El trabajo de cada viñedo se ciñe a la singularidad de cada entorno.
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